R5 Gt Turbo, el SUPERcinco
La experiencia de
Renault en el mundo de la
competición como impulsor del uso de
motores sobrealimentados, cosa que le
permitió sonados éxitos en F 1, se reflejaba en
su producción de serie, de modo que toda su gama
española a finales de los 80 -exceptuado el R 4
y el R 9 que no se vendía como Turbo en España
pero sí en Francia- disponía de su respectiva
versión turbo, lo que ocurría tanto en el Super
5 como en el R 11, el R 21 o el R 25.

Super 5 GT Turbo Fase I,
con el rombo centrado
Dentro
de los automóviles turbo, el R 5 GT Turbo fue un
coche único en lo que se refiere a su relación
precio-prestaciones, pero también un coche que
por su potencia y por su forma de entregarla,
especialmente en curva, era aconsejable para
conductores expertos, siendo incluso definido
por la publicidad de Renault como “todo
un reto de conducción”.
Renault había
presentado en el Salón de París de 1984 su
nueva gama 5, que sustituía a los
carismáticos R 5 presentados en Francia en
enero de 1972 y en España en noviembre del
mismo año. Su carrocería fue diseñada con
líneas conservadoras por el autor del
Lamborghini Miura,
Marcello Gandini,
y su gama -que en versiones de tres puertas
y en acabados TL y GTS se puso a la venta en
nuestro país a partir del 4 de febrero de
1985- cubría todas las expectativas de uso
posibles, anunciándose desde el primer
momento la próxima aparición de variantes de
5 puertas, diesel y Turbo.

Dicha
opción Turbo, que sustituía al R 5 Copa Turbo de
110 cv vendido aquí desde febrero de 1983 ( el R
5 Alpine Turbo que se vendía en Francia desde
septiembre de 1981), se puso a la venta a partir
de junio de 1985 en definición para calle
ofreciendo 115 cv y en versión para competir,
versión ésta con una amortiguación más dura,
muelles más largos, llantas de chapa y dotada de
diferentes neumáticos, en este caso Michelin MXV
195/55 HR 13.
Su
precio en terminación de calle le situaba en el
mercado en una posición indiscutida como
la berlina que ofrecía la mejor relación precio/
potencia/ prestaciones del momento y es
que 115 cv por 1.235.675 pesetas eran cifras
indiscutidas ante las 1.362.184 pesetas y 105 cv
del Renault 11 T, o las 1.726.112 pesetas del
Opel Kadett GSI 115 o las 2.028.411 pesetas del
Volkswagen Golf GTI de 112 cv
Desde
septiembre de 1987 el 5 GT T pasó a ofrecer 120
cv, así como unas nuevas llantas en aleación,
una nueva consola y un telemando de infrarrojos
para apertura de puertas, desplazándose el rombo
de Renault de su posición central delantera al
lateral izquierdo y las letras de Turbo de la
puerta delantera al lateral trasero rezando GT
Turbo, sin que se registraran más variaciones
notables en su carrera hasta que el Clio 16 v le
relevó en su tarea. Sus precios con 120 cv eran
de 1.549.184 pesetas en versión de calle y de
1.646.141 en versión copa.



La
prensa del motor recibió con gusto al 5 GT T y
así Autopista reproducía antes de su salida al
mercado español una prueba tomada de
L’Autojournal, prueba en la que se destacaban
sus excelentes prestaciones ( 196,9 km/h de
velocidad máxima y una aceleración hasta los 400
metros y el kilómetro de 15 6/6 y 29 1/10
segundos); en esa prueba se elogiaba también su
motor elástico, su agradable cambio de
velocidades y su suspensión confortable,
contraponiendose a tan prometedor conjunto un
tren delantero deficiente, unos frenos poco
resistentes y un aspecto anodino.
Ya
presentado el 5 GT T en nuestro mercado,
Autopista explica que su motor es semejante al
del R 11 T, así como su caja de cambios y tren
delantero, pero con un árbol más cruzado y mayor
presión del turbo, que sopla desde las 2000 rpm.
Añade que su aspecto es chocante dado sus
apéndices aerodinámicos y explica que su
específica suspensión trasera con 4 barras de
torsión y estabilizador contribuye a hacerle más
manejable que su antecesor, demostrándose como
más potente, más adherente y con superior
motricidad que el 5 Copa, a quien sustituye
ventajosamente.
Sigue Autopista hablando
del 5 GT T cuando lo prueba y lo describe como
“soplo mágico” toda vez que lo muestra como un
automóvil de grandes prestaciones y de precio
barato al cual Fasa lanza al mercado con
intención de lograr las mayores ventas posibles
en el campo, entonces muy florido, de los GTI de
apreciables prestaciones – donde el Peugeot 205
GTI y el Volkswagen Golf GTI eran los referentes
– lo que parece fácil para su fabricante, que lo
anuncia en su catalogo no con 115 cv sino con
117, pues 200 km/h de velocidad máxima,
los 1000 metros desde parado en 29 segundos
y unos consumos entre los 6,40 y los 12,45
litros cada 100 km eran argumentos muy sólidos
por 1.300.000 pesetas.
En esa prueba de
Autopista el 5 GT Turbo demuestra unas
prestaciones más que excepcionales pues
aceleraba como un Nissan 300 ZX, o un
Kadett GSI 2.0 de 130 cv, o un 205 GTI 1.9, o un
Audi Quattro y superaba a un R 25 T, o a un Saab
9000 Turbo 16. A tan brillantes prestaciones
había que añadir un precio muy asequible, una
línea grata alegrada con aletines y espoilers y
unos consumos contenidos. Sus defectos derivaban
fundamentalmente de las dificultades de su
chasis para gestionar tanta potencia de modo que
se criticaba en especial su dirección, su
sensación de flotación en rectas, sensación
incrementada al acelerar, en mal firme o con
viento y a todo ello se le añadía la descripción
de una suspensión dura, de una ventilación
escasa y de un arranque difícil en caliente.

Autopista volvía a probar en febrero de 1988 al
5 GT T, ahora de 120 cv, en los días en los que
su fabricante lo anunciaba con eslóganes como
“vuelo rasante”, “al rojo vivo”, “en el
blanco” o “magia negra”, aludiendo a
sus prestaciones y a sus tres colores más
usuales.
En esta
prueba Autopista también creaba un eslogan para
el R 5 GT T, un eslogan muy fácil, pero todo
verdad: “se trata del modelo con mejor relación
precio-prestaciones de todo el mercado
nacional”.
Por otro
lado insistía en las excepcionales prestaciones
que un turbo ofrecía a un precio muy
competitivo, prestaciones muy semejantes a las
de la versión previa.

Añadía
esta revista que su comportamiento se había
civilizado y también rompía una lanza a su favor
pues, aun reconociendo que algunas compañías de
seguros lo habían vetado ( lo que era más que
una leyenda urbana), consideraban en Autopista
que unas prestaciones tan brillantes eran
susceptibles de ser gestionadas por un conductor
avezado, conductor que, de no serlo bastante, de
no ser bastante dotado, podía encontrar entonces
suficiente con opciones deportivas menos
extremas, como el R 5 GTX
Por lo
que se refiere a las mejoras en el 5 GT T de 120
cv, éstas se referían a una potencia más suave
pues el 5 de 120 cv tenía un rendimiento muy
similar al de 115 cv, gastando algo más pero
ofreciendo un motor de rendimiento más agradable
y se referían también a una dirección menos
nerviosa y a un mejor equipo con cierre y
elevalunas eléctrico, diferentes llantas y un
spoiler trasero más evidente.
http://www.flickr.com/photos/greis_photography/2859642632/
Más en
concreto, Autopista advertía que la capacidad de
subir vueltas era tanta que fácilmente se
llegaba a las 7000 rpm, lo que conllevaba
evidente peligro para su mecánica, bien
secundada por una agradable caja de 5
velocidades muy bien escalonada, lo que era
garantía de aceleraciones fulgurantes, aun con
consumos algo altos a los que no eran ajenos sus
desarrollos cortos.
El tren
delantero, que obligaba a múltiples correcciones
al volante, con distintos anclajes de los
amortiguadores y diferente reglajes de la
dirección, exhibía ahora una dirección más
rápida y precisa, muy bien complementada por
unos buenos frenos.

Super 5 GT Turbo Fase II,
con el rombo en un lateral
El
conjunto seguía ostentando una relación
precio-prestaciones insuperable, ofrecía un
comportamiento muy mejorado, una dirección
rápida y precisa y una estética llamativa; su
suspensión dura, sus asientos sin apoyo lumbar,
su spoiler delantero muy expuesto y su
persistente dificultad para arrancar en caliente
eran los defectos de un coche descrito como un
pura sangre disfrazado de utilitario, un coche
con unas prestaciones para competir con rivales
de más campanillas y abolengo.
Por
variar de referencia hay que decir que otro
medio de la época, Gran Auto 16, describía al 5
GT T al final de su época, en julio de 1990,
cuando ya estaba anunciado su relevo por parte
del Clio 16 v y sus competidores más
cualificados en nuestro mercado eran, por precio
y prestaciones, el Fiat Uno Turbo ie,
el Ford Fiesta XR2i, el
Opel Corsa GSI, el Peugeot 205
GTX o el Seat Ibiza SXI.
Tal descripción del 5 GT T de 1990, año en el
cual terminaba su carrera comercial dotado de
elevalunas eléctricos pero sin derecho aire
acondicionado, cuero o dirección asistida,
disponibles en los 5 GTL y GTS o Baccará, se
refería también a su violencia, a las
dificultades de su tren delantero para
transmitir su potencia y se concretaba
en estas frases “el automóvil ideal para el
joven que quiera iniciarse en competición, o
mejor dicho, en los rallyes, donde el vehículo
ya ha demostrado que es el mejor de su
categoría”, “el coche requiere una atención
especial porque son 120 cv que se transmiten al
suelo de una manera brusca, en parte porque el
tren delantero no puede con tanta potencia”,
“por debajo de las 3000 rpm las aceleraciones
son normales, a partir de dicho régimen el coche
da la impresión de que sale catapultado hacia
delante”.

En
cuanto a los belgas de Le Moniteur Automobile,
alababan su motor brillante y sobrio, con
consumos entre los 6,7 y los 21,6 litros cada
100 km, su caja de cambios bien
escalonada, su dirección precisa, su excelente
frenado, su estabilidad y su confort y
reprobaban su línea demasiado retocada, su
comportamiento calificado de puntiagudo por las
mismas razones aducidas por nuestra prensa
especializada, su posición de conducción
elevada y su asiento trasero.
Las
prestaciones que le medían al 5 GT T de 115 cv
eran una velocidad máxima de 196,9 km/h y una
aceleración desde parado a los 1000 metros de
29,5 segundos, que eran 29,2 en el de 120 cv,
cronometrado por ellos a una velocidad máxima de
204 km/h.
En cuanto al 5
GT T que corría en la Copa –
competición ésta a la que concurrían modelos
igualmente preparados para mayor mérito de los
ganadores de las pruebas que a igualdad de
caballos demostraban mejor dominio de sus
máquinas, todo en una tradición inaugurada en
España por la Copa TS en la que corrían los
antecesores de los 5 GT T, los R 8 TS -, hay que
subrayar que los 5 GT T Copa usaban llantas de
chapa, neumáticos racing y disponían de una
preparación de su motor que así entregaba hasta
140 cv din
En referencia a la
fiabilidad del 5 GT conviene señalar la
tendencia al picado con el motor de 115
cv, la escasa longevidad del turbo
establecida en unos 50.000 km en las versiones
de 115 cv y de hasta 65.000 en los de
120 cv. Igualmente, solía fallar el sincro de la
segunda, la caja de cambios podía perder aceite
después de 50.000 km y el tren delantero había
que vigilarlo, especialmente el los 5 GT
anteriores a 1988. La parte eléctrica fallaba a
nivel del cuadro y de los elevalunas y el
acabado general, deficiente, era fuente de
grillos y vibraciones.
Las ventas del R
5 GT Turbo en España hasta abril de 1990 fueron
éstas:
1442 unidades en 1985,
6279 en 1986, 5313 en 1987, 3855 en 1988, 1716
en 1989 y 292 de enero a marzo de 1990.
Las
características más notables del R 5 GT T son
las que siguen:
Motor de 4 cilindros y
1397 cc dando 117 cv din a 5750 rpm (luego 120
cv a 5750 rpm y sistema antidetonación) con un
carburador Solex 32 DIS, una relación de
compresión de 7,9:1 y refrigeración en circuito
precintado.
Caja de 5 velocidades
Suspensión delantera
independiente, muelles helicoidales,
amortiguadores hidráulicos telescópicos y barra
estabilizadora transversal.
Suspensión trasera de
ruedas independientes, brazos oscilantes de
fundición, dos semibarras de torsión
transversal, amortiguadores hidráulicos
telescópicos y dos semibarras estabilizadoras
transversales (barras, no semibarras, en la
versión de 120 cv).
Dirección de cremallera
Frenos delanteros de
disco con servo, ventilados los delanteros
Ruedas de 175/60 HR 13
Depósito de 43 litros,
maletero de 233 litros y tara de 865 kg
Dimensiones: 3,592 de largo
y 1,596 de ancho y 1,367 de alto

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